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FRAMING THE COMMON: A PROJECT ON THE SHARED SPACES OF THE APARTMENT

Framing the Common es un proyecto colectivo que busca investigar los espacios compartidos en edi cios de apartamentos y así estudiar la noción de lo común en el espacio doméstico. Su primera fase se realizó en Teherán durante el otoño de 2014 con un taller organizado por Project Mosha. La segunda etapa es un proyecto colectivo en colaboración con cuatro equipos en: Teherán (Project Mosha), Bogotá (CAMPO), Mumbai (ROOM For Architecture) & Kuala Lumpur (N/A + A/H.a). La segunda etapa busca establecer las condiciones actuales del espacio doméstico generadas por el proyecto moderno.

I.

La modernidad como paradigma tiene como principios fundamentales la determinación y estandarización, en favor de los ideales burgueses que la animaron y de la generación de un modelo económico, político y social. Desde esos ideales este paradigma ha buscado instaurar unos modelos de sujeto, asignando roles determinados que segmentan de acuerdo al trabajo, poder adquisitivo, lugar de vivienda, nivel de escolaridad, entre otros. Desde su aparición la vivienda moderna ha sido instrumentalizada para producir sujetos individuales, un proceso que en principio estuvo ligado a la necesidad de proporcionar un gran número de viviendas mínimas a los obreros de la época; un proceso basado y condicionado en la separación entre espacio de trabajo y espacio para vivir. Un proceso fundamentalmente arraigado en conceptos cuantitativos de la arquitectura, la normalización, el desarraigo, la separación, la individualización y la sobre-determinación.

II.

El apartamento, el hogar moderno, se basa fundamentalmente en la separación y codi cación de las funciones de cada ‘unidad.’ Los espacios están divididos y sobre-determinados para cumplir funciones especí cas: dormir, cocinar, comer, socializar y asearse. Todo esto de ne al apartamento como una ‘máquina para vivir’ marcada por nociones modernas de habitar que la convierten en un receptáculo de las ‘necesidades básicas.’ Por otro lado, se basa y desarrolla bajo paradigmas modernos de propiedad: lo privado en contraposición a lo público. El apartamento como una forma de apilar unidades de vivienda —especí camente de propiedad privada—una encima de la otra, inevitablemente resulta en la creación de una serie de espacios compartidos. Estos espacios, a diferencia de las unidades de vivienda, son de múltiples propietarios. Nos referimos a espacios como cubiertas, terrazas, escaleras, ascensores, patios, vestíbulos, pasillos, parqueaderos, salones comunales, entre otros. Estos espacios son, en su mayoría, subproductos de la distribución de los apartamentos, que luego son estandarizados y medidos a tal punto que se puede pensar que la normatividad determina la forma del edi cio y las relaciones entre los apartamentos determinan los espacios comunes.

III.

La idea de “espacio común” suele asociarse con la idea de “espacio público”, pero en realidad son dos conceptos diferentes, si bien no excluyentes el uno del otro. Lo común como concepto trasciende el problema de un espacio físico, es más amplio que la creación de fronteras binarias entre lo público y lo privado, el adentro y el afuera; lo común se podría de nir más claramente como una construcción colectiva de sentido. Esto quiere decir que lo común se produce desde una colectividad con sus interconexiones, deseos y sueños. En esa medida, podría pensarse como la construcción colectiva, lo que no quiere decir uni cada, de una realidad especí ca. En las sociedades modernas, la dualidad entre los conceptos de público y privado—basada en gran medida en los paradigmas modernos de la propiedad—apareció con un enfoque en la individualidad de los sujetos que anula la potencialidad de lo común. Es en este contexto que los espacios compartidos tienen una condición de intersticio: leyes y normas los consideran como posesión de varios propietarios, mientras que su uso entre los propietarios se reduce a funciones excesivamente especí cas. A tal punto que en lugar de ser espacios de propiedad múltiple, y cuyo uso hace parte de una construcción y propiedad común, son espacios excluidos de la posesión de todos—controlados por unas normas determinadas por la noción de propiedad.

MARCO DE LO COMÚN – BOGOTÁ

Marco de lo Común-Bogotá busca estudiar la manera en la que funcionan los espacios comunes o compartidos en nuestro contexto, entendiendo las limitaciones que supone el carácter heterogéneo de la ciudad. Es claro que la estrati cación en Bogotá determina tanto las condiciones económicas y sociales de los edi cios y sus habitantes, como la forma arquitectónica. Es por esto que el proyecto se aproxima al tema de lo común, la propiedad, la vivienda y lo doméstico, desde el estudio de los espacios compartidos como generalidad, más que como tipología arquitectónica, sin que eso signi que una lectura uni cada o totalizante.

Los espacios estudiados responden e implican un condicionamiento de los sujetos que los habitan, cuyas vidas son inevitablemente políticas; por eso resulta importante entender no solamente la forma en la que los espacios condicionan a cada sujeto, sino las relaciones entre un sujeto y otro y la construcción de una vida en común. Creemos que poner la mirada sobre lo especí co puede luego permitir una mirada general sobre la forma en la que se produce el discurso arquitectónico y la manera en la que la vivienda re eja los discursos de poder que atraviesan la construcción de ciudad desde un planteamiento inmobiliario; así como el impacto que eso tiene sobre las formas de vida que habitan los espacios.

Esta exposición es el resultado de un laboratorio de investigación en el que se estudiaron las formas y dinámicas de los espacios compartidos en edi cios de vivienda. Cada miembro seleccionó un espacio común a estudiar y a través de ese estudio se planteó posibles maneras de retar estos espacios evidenciando los discursos que los rigen y la manera en la que afectan o inciden en la vida de los sujetos que los habitan. De esa manera cada proyecto plantea preguntas sobre las cualidades de los espacios -físicas y simbólicas- y sugieren formas de activar, transformar o visibilizar sus dinámicas.

Los proyectos aquí presentados investigan espacios comunes en edi cios de apartamentos: salón comunal, corredor, ascensor, aislamiento y mobiliario. En Ideas sobre sonido no escuchado, el corredor se entiende como un espacio compartido que produce un recorrido que siempre lleva a lo privado, a lo incompartible, en ese medida se plantea un evento que evidencia la imposibilidad de propiciar lo común, que caracteriza a este espacio. En Animal mudo se presenta al ascensor como una entidad móvil, un objeto con voluntad propia que incide sobre la voluntad de quienes lo usan. Mediante una serie de entrevistas y levantamientos Individualidad colectiva se pregunta por la construcción colectiva del espacio común desde la noción del salón comunal. El zumbido rojo del aislamiento, por su parte, busca crear un objeto capaz de transformar el aislamiento en un espacio realmente común y habitable, entendiendo el habitar como un acto que reúne formas de vida que trascienden lo humano. Por último, la investigación sobre el mobiliario busca evidenciar las dinámicas de propiedad que resultan en la apropiación privada del espacio compartido a través de objetos que marcan y delimitan el espacio, diluyendo así el espacio privado en el posible espacio común.

 

Participantes

Antonio Bermudez, Paulina Escobar, Juan Pablo Gaviria, Pablo Lorenzana, Paola Macia